El secreto del sustain: Guía completa para limpiar y pulir los trastes de tu guitarra

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El estado de los trastes es uno de los mantenimientos más olvidados en la guitarra, pero es fundamental para el sonido y la comodidad al tocar. El contacto constante con los dedos, el sudor y la humedad terminan oxidando el metal, lo que resulta en una pérdida de brillo en el sonido, menos sustain y una sensación áspera al tocar. Unos trastes limpios y pulidos son la clave para que la guitarra se sienta y suene a su máximo potencial.


¿Por qué tus trastes necesitan atención?

La suciedad y el óxido crean pequeñas imperfecciones en la superficie del metal que, aunque no se vean a simple vista, afectan directamente la vibración de la cuerda. Los efectos son claros:

  • Pérdida de sustain: La cuerda no puede vibrar libremente sobre el traste.
  • Dificultad para hacer bends: La fricción es mayor y el movimiento se siente “lento” o forzado.
  • Sonido opaco: El brillo del metal se va perdiendo y el sonido se vuelve menos nítido.

El equipo que vas a necesitar

Para este trabajo vas a necesitar algunas cosas que podés conseguir fácilmente. La clave es usar los materiales correctos para no dañar la madera.

  • Cinta de enmascarar: La clave para proteger el diapasón. Vas a necesitar un rollo con un ancho suficiente para cubrir los espacios entre los trastes.
  • Lana de acero fina (#0000): Es el abrasivo perfecto para pulir sin rayar. Si preferís no usarla, también hay pads de micro-malla específicos para trastes.
  • Aceite de limón (o producto específico para diapasón): Para hidratar la madera después de la limpieza. No uses aceite de cocina.
  • Paños de microfibra: Para limpiar y dar el pulido final.

La guía paso a paso para un pulido profesional

  1. Preparación y protección: Este es el paso más importante. Retirá las cuerdas y, con la cinta de enmascarar, cubrí todo el diapasón, dejando solo los trastes expuestos. Esto va a evitar que rayes la madera.
  2. La limpieza inicial: Tomá un pequeño pedazo de lana de acero y frotalo sobre cada traste. Hacelo en la dirección del mástil (no en círculo) y con una presión suave. Vas a ver cómo el óxido se va y el metal recupera su brillo.
  3. Pulido y brillo: Usá un paño de microfibra para frotar cada traste. El objetivo es conseguir un acabado de espejo que se sienta suave al tacto.
  4. Limpieza final e hidratación: Con otro paño, limpiá bien todo el mástil para remover los restos de la lana de acero. Retirá la cinta y, por último, aplicá unas gotas de aceite de limón en el diapasón (si la madera no tiene laca). Dejá que absorba por unos minutos y retirá el exceso.

Un consejo final

Si tus trastes tienen surcos muy profundos por el uso y el pulido no soluciona el problema, es probable que la guitarra necesite un rectificado y coronado de trastes, un trabajo que solo puede hacer un profesional.


Conclusión

Unos trastes limpios y brillantes son la clave para que tu guitarra se sienta y suene a su máximo potencial. Esta simple tarea puede tener un impacto gigante en el tacto y el sonido de tu instrumento. Si necesitás un trabajo más avanzado o simplemente no te animás a hacerlo vos, en el directorio de deLuthiers.com.ar vas a encontrar al experto ideal para que tu guitarra vuelva a brillar.

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